Historia de Tábara - Historia de Tábara III

 El Marquesado se extendía, además de la villa tabarense, a los lugares de Moreruela de Tábara, Faramontanos, San Martín de Tábara, Santa Eulalia, Litos, Escober, Ferreras de Arriba, Ferreruela... Su titular, el marqués de Tábara, gozaba aún del derecho de presentación en las iglesias del marquesado a mediados del siglo XIX. El territorio se incluía jurisdiccionalmente dentro del Adelantamiento de León, cuyo alcalde mayor informaba en 1571 que la villa de Tábara contaba con cuarenta vecinos. No era sin embargo el lugar más poblado del marquesado, pues Faramontanos ocho vecinos más. Los otros lugares se repartían así: Escober 31, San Martín 31, Moreruela 24, Ferreras de Arriba 28, Santa Olalla 26, Litos 16...Las cifras, sin embargo, varían unos años más tarde. En 1587, el lugar más poblado era Ferreras de Arriba con 36 vecinos, seguido de Ferreruela con 32, Riofrío con 31 y Tábara con 30; el total de vecinos de la Tierra de Tábara era de 389.

En su villa, los marqueses de Tábara fundaron en el año 1559 un convento bajo la advocación de Nuestra Señora de Jesús, que estuvo regido en un primer momento por los frailes de la Orden de San Jerónimo. Dotaron también un Colegio donde se enseñaba Latín, Artes y Teología, contando además con lectores de Gramática, Casuística y Moral. Dicho colegio llegó a contar con 150 alumnos. Pero fracasado el acuerdo inicial con los Jerónimos, tras la muerte del marques Bernardino Pimentel su hijo no debió seguir las condiciones estipuladas, los monjes abandonaron la casa. El convento se entregó el 1 de enero de 1580 a los dominicos por escritura firmada en Valladolid el 22 de diciembre de 1579 entre don Bernardino Pimentel y Fray Domingo de Ulloa, Prior de los frailes predicadores del monasterio de San Pablo de Valladolid. Los dominicos permanecieron allí su exclaustración en 1835.

Por el Catastro de Ensenada (1751), sabemos que el señorío de Tábara recibía el total de los diezmos de la villa, junto con otros diezmos de su jurisdicción, lo que hacía un total del 14,4% de los diezmos en el partido de Alcañices (donde un 56,7% recibía el marqués de aquella villa). El marquesado de Tábara disponía de una reserva de montes y dehesas que hacían 4320 cargas, esto es 17280 fanegas (5.874 Ha.); eran estas las dehesas de Carbajosa, El Casar El Encinar, Misleo, Moratones, Orcejón, Quintos y Tardajo. Parte de estas dehesas eran arrendadas, especialmente para pastos y algo de labor y leña, por lo que el marqués recibía un total de rentas anuales de 10.651 reales de vellón. Ya en estas fechas, la villa de Tábara se destacaba en cuanto núcleo de población sobre el resto de lugares del señorio, con 74 vecinos, seguido de Ferreras con 44. La Tierra tenía un vecindario total de 325; si añadimos a los vecinos los residentes, Tábara alcanza los 104 y el total de la Tierra es de 426. En cualquier caso, se trata de uno de los partidos de la antigua provincia de Zamora menos poblado. De finales del siglo XVIII(1787) contamos con otro censo, pero esta vez se contabiliza el número de habitantes. La Tierra alcanza los 1.209, de los que corresponden a Tábara 293, a Faramontanos 133, y a Pozuelo 102, que son los tres núcleos que sobrepasan el centenar.

A finales del siglo XVIII se incluía como jurisdicción dentro de la provincia de Zamora, según consta en la obra "España dividida en provincias e intendencias y subdividida en partidos" que impulsó en 1785 el Conde de Floridablanca. Durante la dominación francesa, en tiempos del rey intruso José Bonaparte, el territorio tabarenses pasó, junto con buena parte de la provincia de Zamora, a formar parte de la prefectura de Salamanca. Con el Trienio Liberal (1820-1823) Tábara vuelve nuevamente a formar parte de la provincia de Zamora, lo que se consuma con la división provincial de Javier de Burgos de 1833.

A mediados del siglo XIX, Tábara se incluía en el partido judicial de Alcañices. Su caserío estaba formado por 200 viviendas, la mayor parte de un solo piso, que albergaban a 175 vecinos y una población total de 700 habitantes. La parroquia de Nuestra Señora de la Asunción era matriz de San Lorenzo y San Martín de Tábara, con derecho de presentación del duque del Infantado. Por allí pasaba un camino de herradura que iba desde Zamora a Sanabria y Galicia, mientras que el correo le llegaba desde Benavente. La producción agrícola era de trigo, centeno, legumbre y hortalizas y se pastoreaban ganados de vacas, cabras y ovejas, celebrándose los martes un mercado semanal.

Liquidado el régimen señorial por la acción primero de las Cortes de Cádiz en 1811 y luego por la ley de 1837, los vecinos de la villa y tierra de Tábara pleitearon por conseguir la abolición de las rentas y prestaciones que debían dar al marquesado, sin conseguirlo. En 1844 el juzgado de primera instancia de Alcañices fallaba a favor del marqués como "señor territorial y salariego de la villa de Tábara y pueblos que habían integrado ese marquesado". De nuevo el Tribunal Supremo en 1867 dio la razón al marqués contra las pretensiones de los vecinos de los pueblos de la Tierra tabarense.

A finales del siglo XIX los herederos de la duquesa viuda de Pastrana, en quien recaía el marquesado, decidieron vender prácticamente todas las viejas rentas señoriales. Uno de los grandes compradores fueron José Rodríguez, vecino de Benavente y el senador Andrés Trueba y Pardo, vecino de Tábara. La viuda de Andrés Trueba debió vender buena parte de los mismos a Agustín Alfageme Pérez, vecino de Madrid. La crisi agraria que asolaba España a finales del XIX y comienzos del XX tuvo también sus repercusión en la villa. En febrero de 1911 una multitud de vecinos, en su mayor parte niños y mujeres recorrieron las calles dando mueras a don Agustín Alfageme, vecino de Madrid, propietario del monte El Encinar y dueño del antiguo palacio del marqués de Tábara. A las ocho de la tarde el motín se reprodujo participando ahora el pueblo en masa: apedraron los balcones y miradores del palaco, partieron las puertas de las paneras y se apoderaron de 800 fanegas de trigo; finalmente incendiaron los edificios, entre ellos parte del palcio y del exconvento, destrozaron los muebles de la casa palacio y talaron los árboles del Jardín. El motín de Tábara hay que situarlo dentro de la crisis agraria que afectó a toda la provincia, tales como San Cristóbal de Entreviñas, Santa Cristina de la Polvorosa, la huelga de segadores de la Tierra de campos de 1904, el motín de San Martín el Terroso y largo etcétera.

En 1868 nació en este lugar el que sería célebre poeta León Felipe Camino, fallecido en México en 1968 y al que actualmente se le ha dedicado un monumento en la plaza mayor. Hoy la villa tiene 1014 habitantes y un término municipal de 113 Km2.