León Felipe

Nació en Tábara (Zamora) el 11 de abril de 1884. Su verdadero nombre era Felipe Camino Galicia de la Rosa, aunque adoptó el nombre de León Felipe. Hijo de un notario, pertenecía a una burguesía acomodada, vivió en distintas ciudades, hasta que la familia, en 1893, se instaló en Santander.

Tras licenciarse en farmacia, inició una vida de caminante llena de peripecias. Farmacéutico en Santander y varios pueblos, trabajó como actor profesional en compañías que recorrían España, fue encarcelado durante tres años, acusado de haber realizado un desfalco. Se une con la peruana Irene Lambarri, pero esta unión fracasa, durante estos años reside con ella en Barcelona.

Hacía 1919 cuando iniciaba su obra poética, se instala en Madrid donde transcurre su vida bohemia en la peor de las pobrezas. Sus primeros poemas los publica al entrar en contacto con el grupo de la revista “España”. En 1920 apareció Versos y oraciones del caminante, que anuncia su voz personal, alejada de las tendencias poéticas del momento. Luego pasó tres años de estancia en Guinea Ecuatorial trabajando como administrador de hospitales, vuelve a España por poco tiempo y a continuación se embarca rumbo América.

En 1922 viaja a México con una carta de Alfonso Reyes que le abrirá las puertas del ambiente intelectual mexicano. También trabajó de bibliotecario en Veracruz y de profesor de literatura española en varias universidades de Latinoamérica. Volvió a casarse con Berta Gamboa, también profesora. Pasarán a vivir a Estados Unidos, donde estudió en la universidad de Columbia, y más tarde, da clases en distintas universidades. Publica allí el segundo libro de Versos y oraciones del caminante (1929), y tradujo a Waldo Frank y W. Whitman, autor que, junto con la Biblia, va a tener una influencia determinante sobre su poesía, tanto en la forma como en el aire profético y denostador.

Al estallar la Guerra Civil en 1936 se encuentra en Panamá, país al que dirige su poema Good by Panama tras regresar a España en ese mismo año. Aquí publica y lee en varios recitales su poema La insignia (1936), canto a la lucha y a la unidad de los grupos republicanos. Exiliado en México desde 1938, residirá allí hasta su muerte el 18 de septiembre de 1968. En aquel país pasa a ser agregado cultural de la embajada de la República española en el exilio, única reconocida entonces por el gobierno mexicano. La guerra, la derrota, el exilio, mitificados desde una actitud de rebeldía y vindicación, pero también la condición humana, se hacen presentes en sus libros.


 

  • Versos y oraciones de caminantes (dos libros: libro I –1920 y libro II-1929)
  • Drop a Star (1933)
  • La insignia y otros poemas (1936)
  • Pescador de caña (1938)
  • El payaso de las bofetadas (1938)
  • El hacha (1939)
  • Español del éxodo y el llanto (1939)
  • El gran responsable (1940)
  • Prólogo y paráfrasis de “Canto a mí mismo”, de Walt Whitman (1941)
  • Ganarás la luz (1943)
  • Parábola y poesía (1944)
  • España e hispanidad (1947)
  • Llamadme publicano (1950)
  • El ciervo y otros poemas (1954)
  • Belleza cruel (1954)
  • ¿Qué se hizo del rey don Juan? (1962)
  • Versos del merólico o del sacamuelas (1967)
  • ¡Oh, este viejo y roto violín! (1968)
  • Rocinante (1968)
  • Nueva antología rota (1968)

¿De qué habla en sus poesías?

  • De la justicia, León Felipe cree que la poesía debe transformar el mundo y convertirlo en algo digno de ser cantado.
  • Del llanto, dice que las lágrimas son necesarias para ganar la luz que redime el mundo.
  • De Dios, le disgusta que se manipule a Dios de forma partidista, convirtiéndolo en el Dios de unos pocos.
  • Del poeta, éste es el representante de Dios en la tierra, tiene la misión de cantar el amor y la justicia y de maldecir la violencia y la guerra.
  • De las dignidades eclesiásticas, el poeta dice que muchas veces el poder religioso disfraza la tragedia del hombre con engaños.
  • Del viento, este es la voz antigua de la tierra, el eco y las resonancias de los poetas bíblicos y la sensibilidad para captar la multiforme realidad del mundo que le rodea.
  • Del hombre, tras el primer pecado el hombre vive en una condena inacabable y de ahí surge el impulso de escapar, la necesidad de viajar en soledad, de recorrer caminos en la vida y en la poesía.
  • De las circunstancias históricas, salpica toda su poesía con fechas, nombres propios y datos sobre la historia de los pueblos. Cree que la voz poética tiene que nacer manchada de acontecimientos reales para ayudar al hombre a salvarse de lo circunstancial.
  • De Don Quijote, el hombre debe ser un héroe como don Quijote, aunque éste lo esté porque está asistido por la locura y la violencia de forma inconsistente, mientras que el hombre debe llegar a ser héroe consciente de su locura y de su violencia.

Algunas poesías del autor

Romero solo...

Ser en la vida romero, romero sólo que cruza siempre por caminos nuevos; ser en la vida romero, sin más oficio, sin otro nombre y sin pueblo... ser en la vida romero... romero... sólo romero. Que no hagan callo las cosas ni en el alma ni en el cuerpo... [...]

Poesía completa

Drop a star (Canto II)

¿Dónde está la estrella de los Nacimientos? La tierra, encabritada, se ha parado en el viento. Y no ven los ojos de los marineros. Aquel pez -¡seguidle!- se lleva, danzando, la estrella polar. [...]

Poesía completa

Esta noche no hubo

Ahora camino de noche porque las noches son claras ... Y esta noche no hubo luna, no hubo luna amiga y blanca .. . y había pocas estrellas, pocas estrellas y pálidas... Y era todo triste sin la luna amiga... y era todo negro sin la luna blanca.[...]

Poesía completa


Muchos de los poetas de estos años cultivaron el teatro como es el caso de León Felipe, aunque fundamentalmente se dedicó a la poesía. Este teatro es llamado frecuentemente teatro del exilio y de la posguerra, la Guerra Civil (1936-1939) supuso una pérdida irreparable en la vida cultural española, interrumpiendo el trabajo de numerosos autores.

 

León Felipe escribió las siguientes obras de teatro:

  • La manzana (1951)
  • Macbeth o el asesino del sueño (1954)
  • El Juglarón (1961)