La Historia del Scriptorium

 ¿Qué son los Beatos?

BeatosSe denominan Beatos a los distintos códices manuscritos, copias de aquel Comentario al Libro del Apocalipsis de San Juan que en el año 776 realizó Beato de Liébana, abad del monasterio de Santo Toribio, en el valle de Liébana (Cantabria).

Después de la batalla de Polvoraria o Polvorosa (878) ocurrida, según la crónica de Albelda, en la confluencia del Esla y el Órbigo; las tierras del Tera y más al Sur, el valle de Tábara, fueron fácilmente repobladas por el reino astur que, en pocos años, trasladó al Duero la frontera meridional del reino.

 Los enfrentamientos entre Alfonso III y los omeyas (Muhammad y Al-Mundhir) fueron más o menos constantes hasta finales del año 883, fecha en que se firma una tregua entre asturianos y cordobeses que permite la reorganización de los extensos territorios del Duero recién incorporados ala Monarquía.

La comarca de Tábara, pronto se pobló de eremitas y monasterios instalados, en muchas ocasiones, sobre un viejo hábitat tardorromano y visigodo. Se reutilizaron antiguas villas romanas como la de Camarzana de Tera y se reocuparon algunos castros, piezas clave en la articulación del territorio durante los siglos X, XI, incluso la primera mitad del XII.

Alfonso III (el Magno), a finales del siglo IX, mandó a San Froilán, más tarde Obispo de León, fundar un cenobio en Tábara.  El monasterio de San Salvador de Tábara, que así se llamaba, lo habitaban monjes y monjas en número de 600 personas por lo que podemos imaginar la importancia y magnitud del mismo. Este monasterio de San Salvador de Tábara fue uno el más importantes centro de elaboración de códices  medievales del siglo X de toda la Península Ibérica.

Es probable que el monasterio fuera destruido por las razias de Almanzor en el 988 cuando los musulmanes saquearon las tierras entre Zamora y León e incendiaron sus ricos cenobios.  

En el Scriptorium de Tábara se elaboraron algunos varios de los más importantes códices que hoy se conservan de la alta edad media (Beato Magio o Morgan, el Beato de Tábara, el Beato de Gerona…).

El 27 de julio del año 970 el monje Emeterio, discípulo del pintor-calígrafo Magius, concluía el Beato de Tábara, que inició su maestro, uno de los libros altomedievales más preciados de toda la miniatura española y, aun, de la europea.

En una de sus páginas se reprodujo el scriptorium tabarense, la famosa torre “alta et lapídea” del monasterio de San Salvador. En ella aparecen tres individuos en plena actividad escriturística: en el que el personaje de la derecha prepara los folios del códice cortando el pergamino con grandes tijeras, mientras que en la sala adyacente los otros dos que son Emeterius y Senior  iluminan y escriben el códice. Se trata del primer autorretrato del arte hispánico que se conserva.

Según una de las máximas autoridades mundiales erudito del arte medieval y los beatos, el profesor de la Universidadde Pittsburg, D. John Williams: “El orgullo y la fama que Tábara adquirió por tener un scriptorium de estas características, se demuestra en el extraordinario retrato que se realizó su autor Emeterius al final del Beato en el año 970,. Ningún otro scriptorium recibió un honor semejante por parte de sus escribas”.

El investigador norteamericano añade que no todos los monasterios tenían un monje o los recursos para realizar códices tan elaborados como el de Tábara.

John Williams también asegura que el Beato Morgan se iluminó en el monasterio de Tábara y no en San Miguel de la Escaladacomo se venía creyendo hasta ahora, mostrando su extrañeza ante la importancia que algunos dan a este detalle: “No hay evidencia alguna que demuestre que Escalada tenía Sriptorium, puesto que ningún otro manuscrito puede asignarse a este monasterio”

En el reverso del folio cerrando con una omega acompañada de un texto, nos dice Emeterius, el miniaturista, que él se encargo de terminar la obra que Magius al morir había dejado inconclusa. También nos dice Emeterius que su maestro Magius fue enterrado en la torre tabarense alta y de piedra.

La torre tabarense es sin duda una de las imágenes más famosas del arte prerrománico hispano.

El Beato de Tábara se encuentra actualmente en el Archivo Histórico Nacional de Madrid.

En el año 975, Senior, Emeterio y la monja Ende (primera mujer artista con obra firmada en la Península Ibérica) realizan el Beato de Gerona.

De ella sale esta frase “Ende pintrix et Di aiutrix frtr” “pintora y servidora de Dios”. Tiene 568 folios escritos a dos columnas y 114 miniaturas, algunas de ellas a toda página incluso doble página. Por tanto, es el Beato con más ilustraciones conservado.

Fue donado a la catedral de Gerona en 1078, donde se encuentra en su museo.

Las imágenes que se pintan en el Scriptorium tabarense las podemos clasificar como un repertorio didáctico o de enseñanza. Son interpretaciones de libro del Apocalipsis dela Biblia, difícilmente entendible para la gente de la época pues narra  los últimos días del mundo incluyendo elementos como símbolos, revelaciones, catástrofes finales, bestias fantásticas, ángeles, plagas…etc. En estas imágenes se sincronizan influjos carolingios e islámicos sobre un fondo castizo, interpretado todo en clave originalísima: un gusto absolutamente anticlásico de la forma –que hoy nos resulta fascinantemente moderno-, un violento sentido expresionista del color, la ausencia de valores plásticos y la sustitución de la pespectiva por bandas monócromas muy puras sobre las que destacan las figuras, etc.

Estilo y gusto que para el pintor y tratadista del barroco español Antonio Palomino era “cosa tan indigna y abominable en el arte que no se puede mirar sin risa o sin desprecio” y que sólo nuestras retinas acostumbradas a las vanguardias artísticas del siglo XX son capaces de sentir cercanas y valoramos su modernidad. En cualquier caso, como señaló Nordenfalk, los manuscritos denominados Beatos representan la contribución más valiosa de España a la historia de la ilustración del libro medieval.